El desanimo es un pensamiento que destruye la esperanza, sin esperanza nos rendimos, que es exactamente lo que el diablo quiere que hagamos. Interfiere en la comunión con Dios y se termina abandonando la fe.

SIGNIFICADO:

Estar sin fuerzas para seguir adelante.

Falta de ilusión o ánimo hacia alguien o para hacer algo.

Dejar —Cansado, Desfallecer, Desmayar, Fatigar, Flaquear, Rendirse, Decaer, Deshacer, Destruir, Echar, Exterminar, Faltar, Quedarse, Fin, Marchitar, Terminar. Agotar, Arruinar, Caer.

Derribar, Débil, Flojo, Apagado, Enfermo, Tropezar, Acobardar, Quebrantamiento, Desconsolado, Atribulado, Miedoso, Temeroso.

 Es un sentimiento que nos paraliza por completo…

 Es la perdida de todas nuestras facultades emocionales, espirituales y físicas.

 La mente sufre un bloqueo que impide que actuemos según los principios que Dios ha establecido para el cristiano.

El desaliento es una de las estrategias más peligrosas del diablo.



 Actitudes

Una persona desanimada se aísla de los demás, por ejemplo: Esta persona puede comenzar a dejar de asistir a la iglesia, y como consecuencia desanima a los miembros de su propia familia. (Números: 14:2-3)

 Estos cristianos pueden tener pensamientos como: “Dios no me toma en cuenta”; ¿“Como Dios va a permitir este problema en mi familia?”; “Estoy viviendo una situación difícil y a nadie le importa” (los israelitas en el desierto).

 Las personas desanimadas tienden a ser críticos y murmuradores, aun contra Dios, contra los líderes de la iglesia, contra su jefe en el trabajo y contra otros creyentes.

 Una persona desmotivada no siente ni experimenta la presencia de Dios en su vida, y como resultado se inclina hacia el pecado. Además, se muestra insensible a la necesidad de la gente, a la oración, y a la Palabra de Dios.

Las personas controladas por el espíritu de desánimo creen que han perdido valor, pues en la mayoría de las veces no entienden lo que está pasando en sus vidas. En la mayoría de los casos las personas se desaniman por alguna pérdida o fracaso en sus vidas, sea espiritual o personal.

Una persona desanimada es presa fácil (vicios) como alcoholismo, la drogadicción, el adulterio, el egoísmo severo, la envidia, el satanismo, la fornicación, el temor, el ocultismo, la brujería, la bulimia y otras deficiencias del carácter.

¿Cuáles son las Causas del Desanimo? 

Una de las principales causas es la falta de comunión con Dios; con el cuerpo de Cristo; ignorar cuál es el propósito de Dios para sus vidas; desconocer los dones espirituales que Dios otorga a cada creyente para la edificación del cuerpo y para cumplir la gran comisión. (Génesis 4:5-7)

Otra cuando pasamos por situaciones adversas (enfermedades, crisis económicas, enemistades, desilusiones con líderes de la iglesia o un familiar, etc.). Además, el no enfrentar estas situaciones con las herramientas bíblicas que Dios nos ha dado, podría prepararse el terreno para que nuestros enemigos espirituales coloquen pensamientos en nuestra mente, y como consecuencia nos desanimemos.  (Santiago 1:1-3); (San Juan 16:33)

 Los comentarios malsanos que hacen otras personas, tales como: chismes y descalificaciones acerca de nosotros podrían desanimarnos. En la mayoría de los casos las personas que desaniman son controlados por un espíritu de envidia. (Mateo 7:3-5)

Es muy común, que cuando es necesario comunicarle a otros lo que pensamos, no se hace en forma directa; sino que se murmura, o se utiliza la comunicación triangulada, lo cual, es muy insano, porque en la mayoría de los casos lleva una carga mal intencionada y no hablamos con la verdad porque tememos ser rechazados por lo que diremos.  (Santiago 3:6)

¿Cómo vencer el desánimo?

  Lo primero es pensar cuál es la verdad de la situación que nos está afectando, según la perspectiva de Dios. Luego, asumir una actitud correcta, y para esto es importante que entrenes tu mente con la verdad de Dios y que practiques esos principios.

(Galatas5:1-15; 6:9,10, Efesios 5,Filipenses 4:8)

 Cuando tengas pensamientos de desánimo, es muy importante que pienses: “Lo que estoy pensando, ¿estos pensamientos verdaderamente son míos?”.La Biblia dice que la batalla es en nuestra mente, Efesios 6, nos dice que atacan nuestra mente. (2 Corintios 10:3-5).

 Tú debes controlar tus pensamientos (1 de Pedro 1. 13), muchos cristianos oran, leen la biblia; están en liderazgo, pero no han aprendido a controlar lo que piensan.

Dios dijo: “Pondré Mis leyes en la mente de ellos” (Hebreos 8:10.)  Necesitamos leer más la Escritura y memorizarla más para poder encontrar la Palabra que necesitamos en el momento preciso. Si lo hacemos Dios llenará todos nuestros pensamientos con Su ley.

Es posible vencer el desanimo, pues Dios ha dejado las herramientas bíblicas para lograrlo y al cuerpo de Cristo.

  Piense algo como esto: Bueno, las cosas van un poco lentas, pero, gracias a Dios, estoy haciendo algunos progresos. Me alegra saber que estoy en el camino que me conducirá a la libertad. Ayer, tuve un día agitado. Elegí pensamientos erróneos a lo largo de todo el día. Padre, perdóname y ayúdame a seguir adelante. Cometí un error, pero al menos es un error que no tendré que cometer otra vez. Éste es un nuevo día. Tú me amas, Señor. Tu misericordia es nueva cada mañana. Rehúso estar desalentado. Rehúso ser condenado. Padre, la Biblia dice que tú no me condenas. Tú enviaste a Jesús a morir por mí. Voy a estar bien: hoy va a ser un gran día. Te pido que hoy me ayudes a elegir pensamientos correctos.